Sobre la vivienda en altura en San José

Reutilización y nuevos desarrollos en San José

Tanto en foros académicos como en medios de comunicación se ha insistido en la necesidad de (re)poblar San José, especialmente su centro. Como solución a la baja densidad poblacional y a la fuga de contribuyentes, la municipalidad del alcalde-candidato decidió hace ya algunos años, promover la construcción de «desarrollos verticales» de uso habitacional y de uso mixto. Si bien no se trata de rascacielos o de grandes conjuntos de edificios, las nuevas torres han venido a marcar un antes y un después en el mercado inmobiliario y han generado una larga lista de preguntas y peros entre los interesados en el desarrollo urbano local.

Curiosamente estos desarrollos no se ubican en el centro despoblado, sino en la «periferia vieja»; barrios históricos (alrededor del Paseo Colón y La Sabana) que en cuestión de un par de décadas han sufrido grandes cambios, pero en los que a pesar de todo nunca dejó de vivir gente, ni dejaron de ser barrios. Tampoco son muchas torres (no más de 20) ni contienen una gran cantidad de apartamentos (generalmente 2 por piso). Tampoco están concentradas y en el mejor de los casos cuentan con varios locales en la primera planta. Por lo tanto ni están repoblando el centro, ni están aumentando significativamente la densidad, ni están generando nuevos centros de actividad, ni están intensificando el intercambio público-privado a nivel de la calle.

Se trata de un producto inmobiliario, válido y por muchas razones atractivo para quien puede pagarlo, pero que contrario a lo que se dice como excusa para su promoción por parte de las autoridades, no es una solución a un problema urbano. Lo malo no es que se promueva su construcción, sino que con ese afán, se ha consolidado una serie de mitos sobre las formas de solucionar los problemas de la ciudad. Tras el fracaso de las grandes zonificaciones, la extensión de la periferia, el despoblamiento de los viejos barrios, y el abandono de la calle, se ponen todas las esperanzas en la densidad con pinceladas de uso mixto (lo urbanísitcamente correcto), sin cuestionarse dónde ni cómo se desarrolla. A continuación una serie de reflexiones al respecto:

  • Vivir en una torre no convierte a La Sabana en el Central Park.
  • Hay muchos pisos vacíos en edificios del centro. Su acondicionamiento realmente (re)poblaría San José.
  • Probablemente había mayor densidad de población, alrededor de La Sabana y el Paseo Colón, antes de la invasión de oficinas, que con las nuevas torres que además están bastante separadas entre sí.
  • Si se trata de una visión modernista de ciudad, les queda mucho por demoler.
  • Las torres se convierten en enclaves en altura. Gated communities verticales.
  • Ya empezó la carrera por hacer el edificio más alto de San José.
  • ¿Cuántos de esos apartamentos o condominios realmente están habitados?
  • La rentabilidad de estos desarrollos probablemente genere una ola de demoliciones de edificios con valor histórico.
  • Densidad de área construida no significa densidad de población.
  • Densidad de población no significa regeneración urbana (hay que ver cuál población y qué se le ofrece realmente en el espacio público).
  • La municipalidad no debería ser una promotora inmobiliaria.
  • Y no lo digo yo, solo se los recuerdo: no existe planificación urbana en este país, existe un mercado inmobiliario, del cuál somos cómplices, que decide realmente hacia dónde van nuestras ciudades.

 

 

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