Sin futuro: la arquitectura como práctica para el presente

by Invitado on 6 enero, 2016 · 0 comments

in ciudad, Gestión Urbana, Informalidad

urbz future of architecture

Por URBZ* ( Matias Echanove, Jai Bhadgaonkar, Ketaki Tare, Bharat Gangurde)

Vista desde Mumbai, una aglomeración urbana de alrededor de 20 millones de habitantes que genera el 20 por ciento del PIB de la India, la arquitectura parece una buena idea, que junto a otras incontables ambiciones sociales, no ha tenido resonancia en el mundo contemporáneo.

Quizás no es que la arquitectura no tenga futuro, sino que la noción de futuro en sí misma se ha vuelto anacrónica. Según Bruno Latour, perdimos el futuro en algún lugar del siglo XX. Solo nos queda un “porvenir” (avenir).

El porvenir (l’avenir) es lo que viene a nosotros, en contraposición al futuro, que estuvimos proyectando neciamente, y que ahora nos habla de vuelta. Los que parecían ser factores externos que podrían ser ignorados o con los que lidiaríamos después, nos están abrumando, y ahora debemos enfrentar el mundo desastroso que de alguna manera hemos generado.

La noción de que podríamos expandir nuestro presente y proyectarnos en un futuro de nuestra propia creación, ha dado paso a algo más, lo cual no es inexorablemente trágico. De cualquier manera, anticipar lo que viene no requiere menos creatividad y previsión que dibujar el futuro en una página en blanco.

Junto a la arquitectura, la idea de ciudad, como motor de crecimiento, como promotora de la igualdad, como locus de modernidad, parece irremediablemente colapsada. Infraestructuras sobrecargadas e instituciones corruptas pesan sobre todos nosotros. La ciudad no es diseñada por nadie, sino que es abandonada al dominio tiránico de una forma de ultra-liberalismo nunca antes visto.

Se dice que el 60 por ciento de los residentes de Mumbai vive en barrios precarios. Eso significa que ellos están, en efecto, por sí solos, con apoyo casi inexistente del Estado, y la casi constante opresión de agentes institucionales. Al otro extremo del espectro, aparecen rascacielos a cada instante, como si no hubiera un mañana, siguiendo únicamente la lógica, social y económicamente irracional, de la especulación inmobiliaria, y desafiando la capacidad de las personas de comprar las viviendas que están siendo producidas. Medio millón de apartamentos están desocupados en Mumbai, una de las ciudades más densamente pobladas del mundo.

Incluso este mundo de nuevos edificios altos, que emula y excede los días más exuberantes del siglo XX en Nueva York, Chicago y Hong Kong, parece funcionar mejor sin arquitectos. El desarrollo especulador no demanda tantas habilidades de diseño, como sí demanda experiencia contable y legal. Dada la falta de importancia que se otorga a la arquitectura y al diseño en el sector construcción para altos estratos, uno esperaría que los arquitectos corrieran hacia donde son más necesitados: en barrios precarios, donde las personas luchan por necesidades fundamentales como ventilación, luz, y optimización del espacio. Pero de hecho, no hay arquitectos operando en los barrios precarios; no están equipados para ello. Cuando los arquitectos llegan a un barrio precario es usualmente para planear lo que vendrá tras el desalojo. Con mucha razón, los residentes los ven con desconfianza.

La forma en que una vez concebimos la arquitectura, las herramientas que usamos, su propio lenguaje, parecen inapropiadas para dirigirse a los problemas que la mayoría de las personas enfrenta en la actualidad.

Las instituciones académicas a cargo de producir arquitectos parecen existir en una distorsión espacio-temporal donde el futuro todavía puede ser concebido como un proyecto en su totalidad – arquitectónico, social, político. La enseñanza de la arquitectura está a la deriva, y lo mismo es cierto para museos y galerías de arquitectura. Estas cajas blancas parecen estar ahí para reafirmarnos que aún hay historias que vale la pena contar; cuentos de hadas arquitectónicos que nos encantaría creer. Muestran buenos trabajos para un mundo bueno, simple y claramente delimitado.

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Nada ilustra mejor la desconexión entre la práctica arquitectónica contemporánea y el contexto de los barrios precarios de Mumbai, que el uso del “plano” – un dispositivo indispensable para la transformación de proyectos arquitectónicos en objetos arquitectónicos. En un contexto de complejidad infinita, donde la capacidad de respuesta lo es todo, el plano prácticamente no sirve para nada. Esto pasa precisamente porque está basado en la creencia ingenua y peligrosa de que se puede borrar un poco del mundo presente y reemplazarlo con otra pieza que va a calzar. Pero no va a calzar, porque el arquitecto viene de otro mundo.

Un arquitecto caminando en un barrio precario de Mumbai es como un “Prawn” en la película Distrito 9. Un alien perdido, cuyo poder se reduce a cero porque nada en ese mundo calza con lo que se supone que hace. Si la arquitectura quiere sobrevivir del todo en un mundo sin futuro, y solo con porvenir (avenir), debe reinventarse por completo. Debemos aceptar que sin importar lo grandiosa y maravillosa que sea la práctica arquitectónica como la hemos aprendido, esta pertenece en última instancia a la historia del arte y al interior de los museos.

El diseño urbano paramétrico no nos va a salvar, sin importar lo que algunos profetas de la Generación X anden predicando. Sobredimensionar los objetos arquitectónicos, y añadirles una infinita complejidad interna gracias a la capacidad de súper computadoras, no va a ser suficiente para responder a los verdaderos retos que vienen desde lo externo a la profesión y al proyecto. Comunidades cerradas, campus universitarios, Zonas Económicas Especiales, y ciudades inteligentes, son respuestas neuróticas a la sensación dominante entre arquitectos y planificadores de que se está perdiendo el control.

Como arquitectos y urbanistas pertenecientes a una generación educada (criada) en instituciones del siglo XX y lo que queda de ellas en los inicios del siglo XXI, debemos hacer un esfuerzo consciente para transformar radicalmente nuestra profesión. No tenemos otra alternativa que ser más imaginativos en la manera en que usamos cualquier recurso que nos quede y cualquier tecnología que podamos recoger.

La mejor manera de lidiar con lo que viene es aceptar que no podemos construir el futuro a nuestra manera, y que debemos comprometernos con el mundo tal cual es – desordenado, tóxico e impredecible. Debemos dejar toda pretensión de superioridad y aprender a trabajar con el contexto como materia viviente. El contexto nos moldea y nosotros lo moldeamos. Debemos inventar una práctica (profesión) imperfecta para un mundo imperfecto. No reinventemos las hermosas, pero poco emocionantes, utopías del ayer.

Como practicantes debemos ser pragmáticos, atrevidos y optimistas. Debemos aprender a lidiar con formas emergentes que se salen del alcance de la práctica arquitectónica y obtener inspiración de ellas. Esto implica, necesariamente, otra relación con la actividad creativa propia. No se trata de imponer un orden sobre otro, ni de llevar más racionalidad a una práctica local existente de construcción, sino de conectar la experiencia propia con el conocimiento de otros actores que están arraigados a su realidad inminente.

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* URBZ es un colectivo experimental de investigación y acción en el espacio urbano que organiza talleres colaborativos, facilita proyectos de investigación de campo, crea formas urbanas y conceptos y desarrolla contenido web sobre el espacio urbano desde 2008. Actualmente tienen oficinas en Mumbai y Goa, India, y cuentan con un equipo de colaboradores en Latinoamérica (en Sao Paulo, Brasil y Santiago de Chile). URBZ promueve el entendimiento de las condiciones locales de los sectores urbanos más necesitados, por parte de quienes hacen políticas públicas, planificadores, arquitectos y desarrolladores inmobiliarios.

Este artículo fue originalmente publicado en inglés bajo el nombre “The Future of Architecture?” el 3 de enero de 2016. El artículo fue escrito como parte de la aplicación de URBZ, titulada “No Future: Architectural Practice for the Living Present”, para formar parte de la iniciativa Future Architecture Platform, organizada por el Museo de Arquitectura y Diseño de Ljubljana, Eslovenia.

La Ciudad Paralela fue autorizada por el equipo de URBZ para la traducción al español y publicación del artículo, así como la utilización de sus imágenes.

 

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