la ciudad paralela - casetas 3.1

 

Por Karen Fonseca Rodríguez y Mariana García León*
Parte 3/3

¿QUÉ PASARÍA SI ANALIZÁRAMOS  ARQUITECTÓNICAMENTE CADA UNO DE LOS PRISMAS RECTANGULARES VIGILANTES DE TODA LA CIUDAD?

Es interesante prestarle atención a estas estructuras que se reparten por todo el país, pues contemplan muchos ámbitos en un espacio tan pequeño, y se podría decir que es el menor espacio con mayor cantidad de programa, pues de hacer una casetilla de guarda habría que pensar en hacer: una casa para un individuo, un hito de ubicación, un elemento de seguridad, un interruptor urbano, un controlador de flujos, un espacio representativo,  un ahuyentador de peligros, un servicio sanitario, un punto de encuentro, un proyector de información, un segregador barrial, un catalizador de problemas, entre otros.

Entonces tomando en cuenta todos estos aspectos que hay que tener en cuenta, como es que terminamos con dos tipologías, como las expuestas en esta tarjeta, las cuales son cuatro paredes, un techo, una ventana y una puerta. ¿Es por la falta de interés hacia el objeto? o ¿Es porque con eso es más que suficiente para esa persona extranjera?

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¿QUÉ PASARÍA SI SE PROPONE COMO PROYECTO DE DISEÑO, SOLUCIONAR UNA CASETA DE GUARDA DESDE UNA ARQUITECTURA QUE RESPONDA  AL FENÓMENO URBANO QUE ESTOS OBJETOS PRISMÁTICOS GENERAN?

Quizás sería el trabajo más fácil (o, ¿el más difícil?). Ya existe un arquetipo lo suficientemente establecido y genérico sobre la forma, función, organización y estructura de una caseta de guarda; proponer algo nuevo rompería con el esquema que ya la sociedad tiene de estas; se catalogaría como un objeto extraño, ajeno a lo que “ES” en la actualidad.

Creemos pensar que la solución de la seguridad en la ciudad ya tiene respuesta, pero y ¿si la caseta de guarda no es la respuesta? ¿Existirá la posibilidad de que algo más lo sea? No sabemos, entonces ¿por qué o para qué se sigue con lo mismo?; esa alternativa se ha dejado de lado o no se le ha tomado importancia, la misma conformidad de la gente detiene esa búsqueda de soluciones distintas a las usuales, lo estandarizado.

Dentro del tejido urbano, estos prismas rectangulares ya son parte de él, parte “sustancial”, pues ya tiene su  lugar y su función dados; su problema es que simplemente están ahí todas iguales haciendo y cumpliendo los mismo con lo mínimo. No pretendemos buscar deshacernos y desaparecer las casetillas de seguridad; sino, estas que ya existen y habitan la ciudad, pueden explotar su funcionalidad respondiendo inicialmente al usuario base (el guarda), además de mutar y combinar actividades, es decir: si ya son elementos de seguridad, por qué no pueden ser puntos de encuentro, de venta, de información, de recreación…

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¿QUÉ PASARÍA SI SE BUSCARA DARLE UNA VALORACIÓN DIFERENTE A LOS PRISMAS RECTANGULARES VIGILANTES DE LA CIUDAD; SI ESTOS YA NO SON SÓLO OBJETOS, SINO QUE SON VIDAS?

Al pasar cerca de una casetilla de guarda, simplemente se percibe el objeto como sí, la caja donde se alberga alguien que se sienta todo el día y cuida la casa, el barrio o la oficina; muy pocos son los que conocen y saludan a su “alguien”, y al hacerlo no es mucho el contacto que hay.

Al observarse detalladamente el exterior y de igual manera el interior, la imagen de la caseta cambia, ya no es mi seguridad, mi protección; ahora se convierte en el hogar del señor que mantiene una familia con  el sueldo que se gana pasando todo un día en ese metro cuadrado donde almuerza, toma café, lee el periódico, escucha música, pasa calor y lluvias. El significado del objeto cambió. Podrán ser una “plaga” las casetillas de guarda, pero cada una es habitada por un ser humano, no otro objeto; y estos prismas no son objetos, son refugios. Al verlas del esta manera, al sensibilizarse frente a este objeto-objeto, y apreciar humano-refugio, se pierde el estándar que la sociedad actual ya tiene, se busca modificar el imaginario colectiva “permanente y genérico”, en lugar de eso, provocar el “intento de imaginar” y volver lo genérico en lo extraño familiarizado, posible de visualizarse y alcanzar la creación de una nueva imagen viva, abierta y reconocible para todos.

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¿QUÉ PASARÍA SI LA LECTURA DE LOS PRISMAS RECTANGULARES VIGILANTES SE PERCIBIERA DIFERENTE Y FUERA MODIFICADA? ¿CAMBIARÍA SU SIGNIFICADO? SIENDO DISTINTO AL QUE YA EXISTE, O SERÍA ¿ALGO FUERA DE LUGAR?

Sobreponiendo lo que la imagen de típica caseta   muestra, se puede dar un significado igual para todos, pero una dinámica distinta para quien utiliza cada elemento; darle una connotación distinta a lo exterior a partir de lo interior, para así, asociar y reconocer lo que no se sabe; desde una paradoja de función-significante del objeto dentro de la perspectiva del espectador, adueñarse de la imaginación; de manera ya sea alterando, escogiendo, diferenciando o ampliando del significado. Con esto, jugar con las causas, sabemos que nuestro efecto es la particularidad del objeto caseta de guarda, pero ¿cómo llegamos a definir lo que es esta?, no desde la perspectiva estandarizada sino de conceptos “incompatibles”.

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¿QUÉ PASARÍA SI MOLDEÁRAMOS DE FORMA IRRACIONAL EL CONCEPTO DE SEGURIDAD A PARTIR DE LA MATERIALIZACIÓN DEL OBJETO, ES DECIR, CREANDO UN CATÁLOGO DE ALGO QUE NI SIQUIERA SE PUEDE ORDENAR?

Por lo cual, la forma diferente de poder reinterpretar una nueva elección es abrir lo que vivimos, sobreponer lo actual, mutarlo, traslapar la interpretación de la imagen exterior con la interior.

Que estos objetos tan familiares pero a la vez tan desconocidos se decodifiquen, sean reconocibles a primera vista pero con nuevas propiedades, que el efecto sea el mismo, pero que las causas sean las que retroalimenten el significado. Perder el valor lógico-racional de los objetos, donde los mismos espectadores sean quienes lo tengan que resolver, respondiendo a la “transustanciación” basada en la contigüidad con otros objetos y ponerlos en una peculiar disposición para que algunos de ellos conserven sus propias propiedades y se vean enriquecidos con las propiedades de otros. Donde cada “objeto” es un medio, a través del contacto, para llegar a un resultado distinto al esperado.

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¿LOS PRISMAS RECTANGULARES SERÁN ENTONCES UN DELIRIO CONSENSUAL O UTOPÍAS REALES?

La seguridad es el sentido de ausencia de riesgos, y la utopía la capacidad de visualizar un mundo ideal alterno al existente, entonces si la mayoría de costarricenses ve los siguientes factores, que resultan claves en la concepción de una caseta de seguridad, como una amenaza, tales como espacios visualmente descuidados, con ventanas rotas o grafitti que alberguen a un extranjero, especialmente un nicaragüense, entonces ¿porqué se convierte en espacios neutros donde a pesar de todos los prejuicios se establece un vínculo de confianza y ausencia de riegos?, cual de las dos opciones es ¿un delirio consensual? o ¿utopías reales?

Por principio si utopía es imaginar un mundo ideal, podríamos decir que estas casetas representan justo esto, pues sin importar cuanto muten, física, funcional u epistemológicamente siempre serán un ideal de seguridad, el objeto más simple construible llevado a su máxima expresión, pero dentro de esta utopía de seguridad inmutable, está el delirio, pues hacer la misma cosa esperando resultados diferentes es delirio, y si la inseguridad sigue aumentando, o su percepción, la forma de atacar no es triplicar estos espacios seguros cada año, sino poder visualizar   formas nuevas de accionar.

La utopía que proponemos no es valorar si la casetilla funciona a o no, o si es bella estéticamente por fuera o no, es nada más valorar el espacio como el hogar de una persona por gran parte del día y noche, encargada de su seguridad, al que se le debería prestar atención pues podría albergar a un futuro ejército del mañana, por más irracional que esto pueda sonar.

*Karen Fonseca Rodríguez y Mariana García León son estudiantes activas de la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Costa Rica.

“¿Qué pasaría si…?” ha sido publicado en La Ciudad Paralela en tres partes, la primera sobre la casetilla como resultado de la percepción de inseguridad, la segunda sobre especulaciones a partir de las casetillas de guardas, y ésta última que presenta dichos objetos como problema arquitectónico.

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