la ciudad paralela - micro vigilancia 3

Si usted es de los que habitualmente atravesó caminando el Campus Rodrigo Facio (San Pedro) de la Universidad de Costa Rica en los últimos no tan pocos años, habrá notado que hay una serie de casetas para guardas que por largo tiempo han estado vacías. No son mucho más grandes que las que se ven en cualquier urbanización josefina, sin embargo los materiales y uno que otro detalle evidencian que en su diseño y construcción hubo más momentos de creatividad y dinero que en la caseta de guarda promedio. A pesar de lo bien logrados, estos micro-edificios pocas veces fueron vistos en uso. En mi diario caminar desde mi antiguo apartamento hacia la Escuela de Arquitectura durante años (no pregunten cuántos) pasaba al frente de al menos una de esas casetas, y puedo recordar solamente dos ocasiones en que vi un funcionario dentro. Con el tiempo se convirtieron en una especie de “mupis” o vallas donde aparecían mapas del Campus o información de eventos institucionales. Mi interpretación al ver aquello fue que en realidad las casetas para guardas nunca fueron necesarias, y que luego de la inversión había que hacerlas útiles de alguna manera.

Creo que nunca fueron necesarias por varias razones. ¿De qué sirve un policía encerrado tras un vidrio cuando el ladrón/vándalo puede salir corriendo literalmente hacia donde quiera y esconderse donde sea? (los que han visitado la UCR entenderán). Además, y esto no solo aplica en este caso, ¿qué puede hacer un guarda solo ante un verdadero problema además de informar? , la vigilancia es importante, pero no hay que tener uniforme y macana para poder llamar a la policía. ¿O de verdad creen que la mayoría de guardas son combatientes entrenados inmunes a asaltos?

En fin, ante la aparente obsolescencia de aquellas casetas tan elaboradas que estuvieron solas o en el mejor de los casos sirvieron de casillero o bodega por años, surgió una iniciativa que convirtió algunas (he visto dos) de esas casetas en muy pequeñas cafeterías. No sé quienes fueron pero les deseo todo el éxito en esto. Su ubicación estratégica en zonas de paso les garantiza una potencial buena clientela. Además son atendidas por personas que, al igual que un guarda, ven lo que sucede alrededor y están en capacidad de llamar a la policía o encender una alarma ante cualquier evento “no deseado”. Y mejor aún, son pequeños negocios que dan trabajo a varias personas por medio de infraestructura de calidad que se rescató del abandono. Además de los beneficios antes mencionados (vigilancia, comercio, café, reutilización de recursos), si se le ve desde la perspectiva del diseño urbano , se están creando puntos de encuentro (atractores) con solo cambiar el uso de tan pequeñas edificaciones.

la ciudad paralela - micro vigilancia 2

Por otra parte, el caso de las casetas-cafeterías de San Pedro comprueba (nuevamente) la efectividad de las micro-arquitecturas como activadores en el espacio público; un aspecto que en las ciudades o se da por sentado o se ignora. Ejemplo: todos los kioskos esquineros del centro de San José, que venden desde frutas hasta ropa o cargadores para celulares. Quiero creer que de cierta manera el Campus, estrictamente planificado, aprendió algo del centro de ciudad, un poco más desordenado. Por eso les planteo una pregunta muy en línea con lo expuesto por Karen y Mariana en otras publicaciones. ¿Qué pasaría si transformamos las casetas de guarda típicas de las zonas residenciales en pequeños locales para comercios y servicios útiles para las comunidades? En mi opinión crearíamos puntos de encuentro para los vecinos (otrora función de la pulpería), empleos mejor remunerados; haríamos más rentable la vigilancia del barrio; atraeríamos clientes externos y romperíamos el hermetismo, la monofuncionalidad, y la tan frecuente soledad en las calles de la típica urbanización o residencial de las ciudades del GAM.

La ciudad paralela - micro vigilancia 1

 

 

 

 

 

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