“Descubrí lo siguiente y lo comuniqué al mundo: La evolución cultural equivale a la eliminación del ornamento del objeto usual.” (A. Loos, Ornamento y Delito. 1908)

 

 

Las rejas en las ventanas y los portones son parte de nuestras vidas, querámoslo o no. Se les podría ver como simples objetos; accesorios de los edificios. Sin embargo su presencia no se puede separar de su razón de ser. Menos en un lugar como San José Centro, ahí por La Soledad, que para quienes disfrutamos observar cómo la gente defiende sus hogares y negocios, ofrece bastante. En un sector urbano atacado por el hampa, el vandalismo, y la degradación del espacio público, es obvio que los habitantes se vayan o se encierren. Lo curioso es que quienes se quedaron hicieran de lo que los encierra, una forma de diferenciarse.

Aunque muchos hayan optado por las aburridas (además de pesadas y escandalosas) “cortinas metálicas”, predominan las rejas y los portones. Todavía hay gente que vive y produce en un entorno urbano que pareciera relegado al tránsito (vehicular y peatonal) y al comercio; gente que no quiere que su casa parezca un almacén o un taller. Las rejas son para ellos una buena solución: permiten iluminación y ventilación, son relativamente baratas y su mantenimiento es simple. Además, los materiales utilizados (tubos y varillas metálicas) son accesibles, flexibles y conocidos para quienes las fabrican e instalan.

Sin embargo, como observador y admirador de estas repercusiones materiales de la inseguridad, estoy convencido de que el gran “plus” de las rejas y portones que acostumbramos ver en San José, es la posibilidad que ofrecen de ornamentar (arquitectos, Loos ya se murió!). La oportunidad de diferenciarse, y complacer el gusto propio en una ciudad que se rinde ante lo genérico y lo común, no se puede dejar pasar. Defenderse de la “inseguridad ciudadana” puede ser una buena excusa para resistirse al anonimato.

Esta resistencia colectiva se da a través de actos individuales, que deben ser interpretados como un modo de interacción con el contexto inmediato por medio del edificio y sus accesorios. Las rejas y los portones del sector de La Soledad son, desde mi posición de estudiante, una herramienta para entender las formas de habitar en una ciudad con la que inevitablemente tengo una estrecha relación. Un objeto que puede parecer básico y convencional (una reja/un portón) es producto de los fenómenos que vive una sociedad, y por lo tanto merece ser discutido.

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