La Ciudad Paralela Opina – RED Honduras

by Diego Chávez Vargas on 18 septiembre, 2012 · 5 comments

in Editorial, Honduras, Noticias

Si bien La Ciudad Paralela tiene como objetivo fundamental “abrir el espacio a la transmisión y discusión de todas esas ocurrencias sobre lo urbano”, hay algunas con las que simplemente no podemos estar de acuerdo ni permanecer indiferentes. Lo que se pretende hacer en Honduras es una ocurrencia peligrosa. No es nuestra intención hablar del aspecto político-partidario ni de la clase gobernante de dicho país, sino de los errores (horrores) que creemos conllevaría la ejecución de las Regiones Especiales de Desarrollo (RED).

La idea de las RED, o Ciudades Modelo consiste en que el gobierno de Honduras otorga a inversores privados una parte del territorio soberano para la creación de una ciudad autónoma que una vez aprobada por el Poder Legislativo “quedará a sus anchas para gobernarse, administrarse, firmar tratados, establecer su propia política monetaria, crear órganos de aplicación de la ley (como tribunales y policía), hacer su presupuesto y hasta “contratar sus propias deudas internas o externas” (sin pagar impuesto alguno al gobierno). O sea, Honduras regala un pedazo de su territorio a inversores privados que empiezan una ciudad “de cero”,  donde la gente que decide ir a vivir ahí debe someterse a las reglas establecidas desde la fundación de la nueva ciudad.

A pesar de ser un país con un Congreso en el que se supone hay consenso sobre  “que es deber del Estado asegurar una sociedad política, económica y socialmente justa” las RED o  Ciudades Modelo vienen transferir toda responsabilidad de desarrollo a individuos particulares o empresas con fines de lucro. Se habla sobre una ciudad inicial de “mil kilómetros cuadrados” al estilo de Hong Kong, o Singapur. Aspiran a crear un  centro internacional que capte grandes inversiones extranjeras, donde se aprenda a hacer las cosas “bien” y del cual el resto de Honduras (los que quedan fuera) pueda aprender. Toda esta lógica busca validez en la teoría de las Charter Cities, del economista Paul Romer, quien fuera conocido a principios de los 80 por escribir sobre “el rol de la tecnología en el crecimiento económico“.

Nos cuesta creer que otorgar el control absoluto de un territorio a la iniciativa privada, contribuya al mejoramiento de la calidad de vida de quienes no ingresen a dicho territorio. Es probable que con la construcción de una nueva ciudad y con la llegada de grandes capitales, las cifras económicas de Honduras parezcan mejorar, pero ¿por qué no se proponen acciones para atacar directamente las problemáticas de segregación urbana, inseguridad, violencia, y pobreza extrema que enfrenta el país? ¿Por qué los pobres, los sin-casa, los que emigraron, y los que huyen, no son mencionados por ninguna parte al hablar de crear una nueva ciudad?

Resulta irónico que en sociedades como las centroamericanas y especialmente en el Triángulo Norte (El Salvador – Guatemala- Honduras) quienes toman decisiones y/o poseen grandes capitales no quieren ver que evadir/ignorar el problema de la desigualdad, la pobreza, y la exclusión social-territorial, deteriora la calidad de vida hasta de ellos mismos. Se estaría aislando a una población para que cree riqueza, pero el trasfondo pareciera ser dejar “atrás” a los pobres. Los inversores pretenden un éxodo masivo hacia las RED de quienes quieren (pueden) someterse a las nuevas reglas (a lo Exodus de Koolhaas, pero diferente). ¿Quiénes huyen de qué?

Estamos cayendo en la trampa de la ciudad-máquina / ciudad-motor económico, del gobierno de los datos, de la reproducción de escenarios en pos de la producción; a fin de cuentas, quien acepta ir a vivir a una Ciudad Modelo (de la forma en que  se plantea en Honduras) está renunciando en gran medida, no legalmente, mas sí moralmente, a decidir sobre el espacio que habita. Si no le gustan las reglas tiene derecho a irse; no vaya a ser uno el “error” en la lógica productiva. Centroamérica no aprende.

¿Cuáles son las ciudades que queremos los centroamericanos? ¿Es posible que un país permita que la principal propuesta del gobierno central para el territorio sea cederlo a intereses de mercado? ¿Quién hace la ciudad? Por favor iniciemos este diálogo ya; es urgente. No es posible que una sociedad permita que sus ciudades sean el campo de experimentación de teorías económicas que juegan con y afectan vidas.

 

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anitaguzfer septiembre 18, 2012 a las 9:17

Al enterarse uno de este plan, es inevitable no atravesar por un duelo. Lo que más me entristece es los términos en los que la noticia se difunde, queriéndonos vender la idea de que con este tipo de proyectos, realmente se va a “impulsar el desarrollo”, o mejor dicho, queriéndosela vender a los residentes hondureños y convencerlos de que realmente, con este plan, los índices económicos y su calidad de vida mejorarán.
En lugar de ponerse a trabajar en buscar soluciones a la problemática socio-económicas y espaciales que acarrea el país, prefieren darle “atolillo con el dedo” a quienes no tienen medios para mejorar su condición, y de paso, engañarlos, y venderle el país a quienes siempre han sabido, y de la mejor manera, lograr ciudades segregadas, amuralladas y empobrecidas.

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Isaac septiembre 18, 2012 a las 23:04

No hay mayor ejemplo del urbanismo de la desigualdad y del mercado como este. Y aunque creamos esta sea su máxima expresión, el mercado siempre nos sorprende con alguna nueva estupidez. No hay politica urbana que (mediada por la exclusión) pueda ser aceptada so pretexto del crecimiento económico… de algunos pocos…

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Paola septiembre 21, 2012 a las 16:57

Esta política urbana deja atrás lo común, pareciera sugerir al pueblo que renunciar a su libertad individual y colectiva es la respuesta a la problemática económica del país. ¿Dónde queda la democracia en un sistema manejado por intereses privados? Visto de otra manera es repetir a gran escala el modelo de muros que manejan los condominios, tan excluyente para los que decidan vivir bajo este sistema (RED) como para los que queden fuera, osea más segregación. Me pregunto ¿De quién es la tierra actualmente?, ¿Qué pasa con la memoria de este lugar? , implantar un sistema tan definitivo significaría atentar contra la identidad en detrimento de los actuales problemas sociales de desigualdad, violencia y pobreza.

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Hugo septiembre 23, 2012 a las 18:11

No me parece nada extraño que ocurra esto cuando es una izquierda la que tiene posibilidad de llegar al poder en Honduras. Esta será una ciudad escondrijo para las acturales élites hondureñas, en donde las mismas no podrán ser objeto de sanción por acto de corrupción alguno pues contarán con su propia legislación. Apresurados deben estar los burgueses por construir su nuevo escondite. Esto va más allá de una ciudad estructurada por la desigualdad…

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